Quibdó, Chocó — Cuando las lluvias de noviembre inundaron 27 municipios chocoanos, el gobierno nacional declaró “emergencia climática”. Qué conveniente. Echarle la culpa al clima.
Pero las más de 30,000 familias damnificadas no perdieron sus casas por la lluvia. Las perdieron porque el Estado NUNCA invirtió en infraestructura de drenaje. Porque los recursos para prevención de desastres SE ESFUMARON. Porque cuando tienes que elegir entre robar o construir alcantarillado, nuestros políticos siempre eligen robar.
Lo que NO te dicen:
- El Chocó recibe recursos anuales de regalías por más de $800,000 millones
- CERO obras de mitigación de riesgo construidas en la última década
- Las comunidades afrodescendientes e indígenas representan el 60% de los afectados
- La “ayuda humanitaria” llegó 15 días después (cuando llegó)
María, de Bojayá, lo dice claro: “Perdí mi casa. Pero no la perdí por el agua. La perdí porque hace 20 años pedimos un muro de contención y nunca llegó. Los $400 millones del presupuesto municipal ‘no alcanzaron’. Pero el alcalde sí se compró camioneta nueva.”
El Chocó tiene el 25% del agua dulce de Colombia. Sabemos de agua. Lo que NO tenemos es un Estado que invierta en prevención en vez de robar en “reconstrucción”.
Porque seamos honestos: la “emergencia” es el negocio perfecto. Cero rendición de cuentas, contratos de urgencia sin licitación, sobrecostos del 300%. ¿Y quién fiscaliza? Nadie.
El Chocó somos todos. Y todos merecemos un Estado que PREVENGA, no que lucre con nuestras tragedias.
Las lluvias volverán. La pregunta es: ¿seguiremos eligiendo a los mismos que nos abandonan?
